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Hay encuentros que cambian el rumbo de una vida. Para Paulina Castellano Nava y su hijo Isaac, uno de ellos ocurrió durante sus visitas al hospital, cuando conoció a otras mamás que le hablaron de las terapias físicas que ofrece el DIF Estatal.
Paulina decidió acercarse y buscar una oportunidad para su hijo. Seis meses después, esa decisión empezó a dar resultados concretos: Isaac ha comenzado a flexionar sus piernas y a abrir y cerrar sus manos.
“Son avances que para nosotros significan muchísimo”, cuenta Paulina, quien celebra cada nuevo movimiento como una gran victoria. Detrás de cada logro hay constancia, terapeutas comprometidos y una mamá que no se rindió.














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