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La economía hidrocálida está en un momento sólido. El estado registró un crecimiento anual del 1.2 por ciento, superando de forma significativa el promedio nacional, que se ubica en 0.6 por ciento.
Ese avance sostenido refleja la confianza de los inversionistas y el dinamismo productivo que caracteriza al Gigante de México. Los sectores que empujan son la industria manufacturera, la construcción y los servicios, tres motores que se retroalimentan entre sí.
Facilitar un entorno favorable para los negocios permite la creación de más y mejores empleos, y al mismo tiempo abre la puerta para que las empresas locales se integren a grandes cadenas productivas internacionales.















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