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La historia empezó cuando Gilberto Ávila tenía apenas 16 años. Con paciencia aprendió a conocer el mundo de las abejas, a respetar sus ciclos y a aprovechar de forma responsable lo que ofrecen. Más tarde, su esposa Guadalupe Belmares se sumó a la aventura y juntos formaron una empresa familiar.
Hoy, Apiarios Ávila cuenta con 4 mil colmenas y una producción anual de 120 toneladas de miel de alta calidad, certificada para su exportación a Estados Unidos. Lo que era el sueño de un joven apicultor se convirtió en un negocio que cruza fronteras.
Detrás de cada frasco hay tres décadas de constancia, amor por el campo y respeto por la naturaleza. Historias como esta demuestran de qué está hecho el talento hidrocálido.















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